Papá



Por la primera vez que te tuvo en sus brazos. Su corazón se aceleró, emocionado, el tuyo se relajó, sosegado.
Por la primera vez que te vio en brazos de tu madre, dormido, y despertó en su interior una intensa sensación mezcla de alegría, orgullo, nervios. Esa hermosa losa de responsabilidad cayendo sobre sus hombros, hombros de padre de familia.

Por todo lo que aprendiste con él.
Por todo lo que te queda por aprender si tienes la suerte de tenerlo a tu lado.
Por su memoria, por su recuerdo, por la herida abierta si la desgracia truncó su camino. Por la nostalgia al recordar su olor, su voz, sus ojos leyéndote el alma. Por la huella indeleble que dejó en tu vida.



Por sus canas, reflejos de experiencias pasadas.
Por esas manos marcadas por el tiempo que tantas veces agarraron al toro por los cuernos.
Por sus arrugas, inevitables surcos de la vida para los que te preparó lo mejor que pudo.

Por consolarte cuando perdiste. Por animarte cuando fallaste. Por obligarte a seguir adelante.

Porque sus consejos fueron tu impulso, sus reprimendas tu fortaleza, sus halagos tus alas.

Por tus primeras desventuras: guerrilla de guardería, batallas de colegio, revoluciones de adolescencia.

Por aquello que le contabas buscando su aprobación, su sonrisa sincera, su risa cómplice.
Por aquello que no le contabas por temor a que se enfadara: trastadas, gamberradas, errores frutos de tu juventud. Su decepción habría sido peor que la peor de las caídas.

Por dejarte salir con amigos pero a las diez en casa.
Por todos los "¿qué son estas horas de volver a casa?", "a qué hora volverías..." y "pues en mi época el jueves no era de tanto cachondeo...".

Por sus frases lapidarias que tomaste como verdades absolutas de pequeño, refutaste de adolescente y repites con nostalgia ahora que eres mayor.

Por su bondad al traerte a un planeta tan hermoso.
Por su valor al traerte a un mundo a veces hostil, gris, duro, frío.
Por su continuo esfuerzo por sacar a la familia adelante. Sacrificios, dedicación, sudor.

Por el tiempo transcurrido desde las primeras noches en vela hasta el día en que te marchaste para volar por libre.

Por reconocerle cuando te miras al espejo.
Por sus manías, las mismas que has heredado aunque te niegues a admitirlo.
Por escuchar "tienes los ojos de tu padre". O la sonrisa, las manos o quizá el carácter, la templanza o el temperamento.

Por las Navidades, por los cumpleaños. Por las vacaciones en familia.

Por enseñarte a montar en bicicleta.

Porque seguirás su ejemplo con el padre de tus nietos.
Por estar aquí, leyendo esto.

Díselo en voz alta mirándole a los ojos.
Susúrraselo al abrazarlo.
Díselo mirando una foto antigua con el corazón encogido.

Dile que le quieres.


Por los padres. Por tu padre. Por papá.

4 comments:

  1. Por todos ellos, por la paciencia de aguantarnos... ;)

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  2. Dí que sí (lo digo por lo de la paciencia).

    Saludos de tu vecino!

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  3. Vecino, padre por partida doble: doble trabajo pero doble ración de cariño... Un abrazo!

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