Teclear, escribir, publicar

El texto que fue un aborto

Este fue un texto que no debió existir. Ni publicarse, ni pensarse. Pero el autor, apurado por la necesidad de colgar lo que fuera en la web para poder probar se puso a golpear el teclado de forma desordenada, frenética, hasta juntar letras y palabras que cayeron, más con pereza y resignación que con ansia creativa, en un mismo folio. Por no ponerle no le puso ni título, “para ver cómo queda la cabecera sin título”.

Así nació el párrafo primero, el texto después. Feo, cojo, falto de contenido. Pero hecho y publicado, y a la espera de ser borrado.

¿Con qué derecho puede el autor crear y destruir un mensaje a su antojo?

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