Últimamente se percibe una sensación en España de resignación democrática. La gente se queja, hay manifestaciones, concentraciones, pero a la hora de votar siempre ganan los mismos. Esto hace que tanto los fieles de la izquierda como los leales de la derecha se hayan acostumbrado a ganar y perder, en alternancia. Lo peor que les puede pasar es quedar segundos pero incluso eso tiene la ventaja de poder estar cuatro añitos poniendo a caer de un burro a los de la trinchera de enfrente. También sucede que los que abogan por el cambio pierden la esperanza y acaban tirando la toalla. Y, al final, la campaña electoral queda un poco deslucida. Es como la Liga española: Barça o Madrid, y el resto a soñar despiertos. Unos se reparten los títulos, otros las mayorías.
Sin embargo, oigan, si esto es lo que hay, démosle una vuelta de tuerca y matamos dos pájaros de un tiro: aceptar que es cosa de dos pero añadirle una pizca de gracia. Vamos, demostrémosle al mundo que somos el pasmo de la democracia y que estamos a la vanguardia del mundillo electoral. Volvamos a la Antigua Grecia -la actual no nos queda muy lejos- y hagamos lo que ellos no se atrevieron a terminar: fusionemos el ágora con el espíritu olímpico. La política y el deporte, mano a mano. Organicemos una oda a la España de tasca y tertulia, un evento único que combine fútbol, morbo, odio al enemigo y un toque de coña marinera.
Partido Popular (PP) - Partido Socialista Obrero Español (PSOE)
17 de mayo de 2013
En Presencia de Su Majestad el Rey Don Juan Carlos
Gran Final por el Gobierno de España 2013/14
Los cruces entre Barcelona y Madrid, Madrid y Atleti o incluso Betis y Sevilla tienen su gracia pero, francamente, me pone mucho más la idea de ver a nuestros cenutrios parlamentarios vestidos de corto y corriendo detrás de una pelota. Resumir España en 90 minutos. Como el 'Partido de los Partidos' queda largo y el Partido Electoral se presta a confusión, se le busca un nombre más impactante, original y llamativo. El Partido del Siglo, por ejemplo. O El Clásico.
La tensión empezaría a subir en las semanas previas. La gente votando por Internet o por correo -será por sobres en este país- quiénes conforman cada plantilla. Twitter echando humo y #SuenaMíchel de TT durante mes y medio.
Luego, calculen la de leches que habría por fichar a Eufemiano Fuentes como jefe de los servicios médicos. Imaginen las ruedas de prensa sin preguntas de Mariano y Alfredo, en pantallas de plasma del Mediamarkt -con pegatinas del eslogan incluidas- y esas declaraciones ácidas, al cuello, calentando el choque, haciendo que Mourinho a su lado parezca el borreguito de Norit. Háganse cargo, Samsonite llamando a central, "Houston, tenemos un problema, la gama de maletines negro charol con interior de seda se nos han agotado". El PSOE echando espuma porque el PP quiere poner "precios populares", acabar llegando a un acuerdo: 780Euros para la zona neutral, 15 para la zona del PSOE y 25 la del PP. Y la recaudación final de 80 Euros porque "se imprimieron demasiadas invitaciones, por accidente, claro, y era tontería tirarlas".
Imaginen ese estadio Olímpico de Sevilla -terreno neutral- lleno hasta las banderas -todas: la española y la de cada comunidad autónoma, provincia, comuna y cantón. El PP vestido de azul oscuro -Mariano quería ir de gris pero su departamento de comunicación, imagen y propaganda, una subcontrata de Alcobendas, lo desaconsejó a última hora. El PSOE vestido de rosa con pantalón azul cielo porque el rojo les parecía demasiado violento. Ambas equipaciones diseñadas en Rusia pero cosidas en Bangladesh, todo sea para ayudar a los pobres del tercer mundo a tener un techo. La salida de vestuarios de ambos equipos descoordinada, en tropel, con todos dándose codazos por poder salir el primero.
Una vez sobre el césped, el PP impugnando el sorteo de campos por hacerse con un Euro francés y el PSOE exigiendo comenzar el partido en la portería de la izquierda "y luego ya si eso nos cambiamos de lado, que estamos acostumbrados". Ese becario de la calle Génova llamando a Luis Suárez para hacer el saque de honor en nombre de la transición -"el apellido es el mismo, yo qué sabía"- y, ante la renuncia de éste, acabar llamando a la Infanta Cristina que de tirar balones fuera sabe un rato. Por fin, el himno nacional, abucheado por la mitad de los asistentes mientras la otra lo tararea sin ponerse de acuerdo: "na na", "ta ta", "chunta chunta". Por fin, y a falta de entendimiento, empezar el partido con un bote neutral.
Sobre el campo, Rajoy de extremo derecha haciendo recortes al banderín de córner. Rubalcaba llevando el brazalete de capitán aunque no le haga caso ni el utilero que, por cierto, es Cándido Méndez y está bastante mosqueado por no haber salido en la foto oficial: "¿entonces pa' que me llaman?".
Wert calentando banquillo, feliz: "yo quería jugar pero me han dicho que hay que correr. No fastidien". Ana Botella quitándose la camiseta a la mínima para mostrar el logo de Madrid 2018, que no es año olímpico pero eso es lo de menos. Y el banquillo del PSOE con sólo tres personas porque José Antonio Griñán hizo un reajuste de plantilla en vísperas al encuentro.
Evidentemente, ambos capitanes se pasan los votos de la afición por el forro del cuero y hay fichajes estelares para la ocasión. Aznar haciendo dos mil abdominales durante el calentamiento para luego tirarse el partido entero diciéndole a Felipe González, portero de los socialistas, que se vaya a hacer gárgaras de una puñetera vez. Bush hijo -venía en kit con Josemari- vestido de fútbol americano. Zapatero plantado de defensa central, impertérrito, intentando parar -que no frenar o detener- a sus rivales con talante y buen rollito. Esperanza Aguirre marcando goles en ambas porterías aunque nadie sepa muy bien en qué equipo juega.
En el palco de autoridades, Julio Anguita leyendo un libro de José Saramago y, unas butacas más allá, Rouco Varela rezando mogollón "para que no se lesione nadie, especialmente de los azules, los de rosa huelen a depravación de aquí a Lima". Miguel Ángel Revilla, que ha logrado sentarse cerca del Rey, dándole una brasa de campeonato. El fondo norte y el fondo sur cantando "socialista quien no bote" y "bote bote, popular el que no bote". O quizá sea con uve. Y a todo esto, Talegón, qué mala pata, no pudiendo entrar al haber sido detenida haciendo botellón fuera del estadio.
Mientras tanto, Toni Cantó y Rosa Díez aprovechando el vacío de poder cantando "campeones campeones" solos en un Congreso de los Diputados, el Camp Nou lleno a reventar para un triangular y San Mamés disfrutando de un partido homenaje "Amigos de Julen Guerrero" contra "Amigos de Toquero".
El partido es un lío: en el PSOE ataca cada uno por su cuenta mientras el PP está más preocupado de invocar al espíritu de Manuel Fraga que de dar dos pases seguidos.
Merkel, árbitro principal, ha cambiado las tarjetas por un látigo y anda bastante mosqueada porque ambos equipos han decidido que cada parte dure 20 minutillos y que haya tiempos muertos. Tampoco hace falta herniarse. Gallardón la persigue por todo el campo, piropeándola, rumbosa, quién fuera la espuma de tu cerveza para acariciarte los labios. Barroso, cuarto árbitro, verificando si todos los jugadores son comunitarios. Para rematar, el resto del cuerpo arbitral lo componen Berlusconi, metido a juez de línea por tener a las posibles animadoras a mano, y una cabra enganchada a un raíl porque el patrocinador del evento, Bankia, se quedó corto de presupuesto debido a la inversión en la cubierta del estadio: una lámina policromada retráctil sobre vigas de aluminio con células protovoltaicas que al final se ha quedado en un techo de cartón a medio terminar.
El partido termina de forma abrupta con un apagón cortesía de Endesa, o de Iberdrola, o de ambas, vaya Ud. a saber, y la policía sacando brillo a sus porras para desalojar a unos alborotadores reunidos fuera del estadio que estaban comiendo pipas "con actitud desafiante".
Al día siguiente, la prensa, demoledora:
Marca: Neymar, "mi sueño siempre fue jugar en el Madrid. Creo".
As: Merkelato
El mundo deportivo: El Fontvermell asciende a tercera regional.
La Razón: Golpe Franco.
La tertulia en Sálvame Súper-Lux con Rafa Mora y Belén Esteban explicando que era mejor probar a jugar con un 4 4 3 y si cuela, cuela. Punto Pelota mostrando imágenes exclusivas de la agresión de la cabra a González-Sinde cuando ésta le iba a pedir los papeles al speaker por cantar 'Hola Don Pepito, Hola Don José' antes del pitido inicial sin haber pasado por caja. El diario ABC hablando de 210.000 seguidores en las gradas apoyando a Rajoy, El Mundo culpando a ETA del apagón y ni un solo medio poniéndose de acuerdo en el resultado final. La mitad de la comisión de la ONU encontrada borracha en el hotel con "becarias ucranianas en prácticas" y la otra en el casino de Torrelodones.
Y, por supuesto, las arcas del Estado sin ver un duro: todas las primas declaradas en Andorra. Salvo la de riesgo, claro.
Por último, si quieren bipartidismo de verdad, lo hacemos a doble partido. Con un par... de balones en juego, para que estén todos contentos.